No hace falta demasiada perspicacia para comprender que la FIFA desea el Mundial 2026 en Norteamérica, que todavía no controla los daños por haber otorgado (o vendido) el 2022 a Qatar, que su planeación estratégica hoy le obliga a ir a dos países: China y Estados Unidos.
Marruecos ha sido el eterno perdedor de las votaciones mundialistas; sin éxito, contendió por albergar hasta cuatro de las últimas seis Copas del Mundo.
