De las ciudades rusas rebautizadas durante el periodo soviético, acaso la que menos razones tuvo para cambiar de vuelta su nombre al caer la URSS, fue Nizhni Novgorod: por no haber sido llamada como un líder de la revolución, por no vincularse esa denominación a algún episodio traumático o trágico, por haber portado con orgullo el pseudónimo del más célebre de sus hijos, el escritor Maxim Gorki; incluso y si cabe, extraña circunstancia, porque ahí le tocaría jugar el más amargo de sus partidos a Lionel Messi: amargo, traducción de Gorki, como fue conocida Nizhni durante largas décadas.
Por Alberto Lati, 22 de junio, 2018
