En ningún sitio las camisetas pesan tanto, en ningún rubro los advenedizos escasean de tal manera, como en el futbol.
Basta con ver que a lo largo de la historia apenas ocho selecciones han sido campeonas del mundo y que no más de doce han accedido a una final mundialista. Lo mismo que en los últimos veinte años sólo dos equipos han conquistado su primera Champions League, siendo los demás monarcas de la vieja aristocracia del balón.
