Pocas excepciones se han dado a los límites geográficos de cada confederación de futbol; está el caso de Israel, inscrita en la UEFA al no ser reconocida políticamente por buena parte de sus vecinos y existir riesgo en sus eventuales cotejos eliminatorios o a nivel de clubes; está Kazajistán, ubicada en Asia Central, pero que tras jugar unos años en la Confederación Asiática, se mudó futbolísticamente a Europa en virtud de una cláusula que lo permitía para todas las ex Repúblicas soviéticas; y está Australia, que cursó un proceso legal para demostrar que si Oceanía no ofrecía un boleto mundialista completo, tenía derecho de buscar su calificación en la vecina Asia.
Por Alberto Lati 18 de noviembre, 2016
