No hay peor nostalgia que la que se padece por lo que pudo ser, que esa que se experimenta por lo que ya no fue.
Tomemos como ejemplo a la selección española: tan pletórica, plena, arrolladora durante los últimos cinco días ante dos semifinalistas del pasado Mundial; primero derrotando a Inglaterra en Wembley, luego goleando con gran poder destructivo a Croacia.


