Si es común en diversos grupos religiosos el rezar dirigidos hacia cierto punto cardinal, ha sido constante en José Mourinho el entrenar viendo hacia Old Trafford.
Allá donde el portugués ha ido y trabajado, lo ha hecho manteniendo una mirada de soslayo hacia el Teatro de los Sueños. Sueño, valga la redundancia, que ha tardado más de una década en cumplirse: ser DT del equipo al que utilizó como medida y punto de referencia de todo, el Mánchester United.
