Murray, el británico y el escocés

Una paradoja como síntoma de ese país de países que es el Reino Unido: si Andy Murray ganaba, era loado como orgullo Brittish; si perdía, era tildado de Bloody Scottish.

Un tenista que parecía no disfrutar del juego, la vida detrás de ese apesadumbrado raquetista siempre tuvo tormenta: con una malformación congénita en la rodilla atendida tardíamente; con el trauma de haber estado en el tiroteo más sangriento en la historia británica, ese 13 de marzo de 1996, cuando un individuo dio muerte a 16 niños y un profesor en el colegio Dumblane, mientras Andy y su hermano Jamie se escondían debajo del escritorio del director; con el linchamiento público desatado en sus inicios, cuando un periodista le preguntó que a quién apoyaba en el Mundial 2006 y Murray respondió que a quien fuera menos a Inglaterra.

Leer más…

  • Publicaciones Relacionadas

    EL RETO DEL CAMBIO
    • octubre 28, 2020

    Símbolo de fidelidad en un deporte tan monetizado, los deportistas que nunca saltaron de equipo despiertan especial simpatía. Pensemos en Francesco Totti con la Roma, Kobe Bryant con…

    Continuar
    Amor de verano en United
    • enero 14, 2019

    Algo de amor de verano se esconde detrás de los interinatos en el futbol: cierto aire de irrealidad, de provisionalidad, de mostrar la mejor cara a sabiendas de…

    Continuar